Una cliente busca asesoramiento en una sucursal bancariaUna cliente busca asesoramiento en una sucursal bancaria

Que la banca está cada vez más nerviosa porque no le salen los números, ya no es noticia. La semana pasada, de hecho, esta página estuvo dedicada a ello, y a las vueltas que están dando los banqueros para lograr salvar las cuentas de resultados.

El aún consejero delegado de ING en España, Cesar González-Bueno, explicó hace justo una semana que no sabía si la banca tradicional iba a lograr ganar dinero en el futuro. Pero tras reconocer que las oficinas bancarias cumplían aún una función importante, añadió que cada vez era mayor el número de sucursales con clientes poco rentables. Otras fuentes, de hecho, mantienen que uno de los objetivos que se han propuesto ahora las entidades financieras es intentar expulsar de sus sucursales a los clientes menos vinculados.

Aunque es cierto que para evitar una exclusión financiera, las entidades tradicionales mantendrán agencias para atender al cliente menos rentable, que no tiene por qué ser el que ahorre menos, sino el que opere en menor medida con el banco.

“Como si fuera el mundo al revés, ahora los que tienen ahorros superiores a los 100.000 euros cautivos en sus cuentas, y sin realizar movimientos nos cuestan dinero. En estos momentos no nos convienen. Hace unos años eran perfectos, ahora, tras la política del Banco Central Europeo (BCE) de subir aún más, al 0,5%, el coste por tener los depósitos en sus arcas, nos suponen un gasto”, explica un veterano director de una importante sucursal de uno de los principales bancos nacionales.

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De hecho, y como adelantó este periódico la semana pasada. Algún que otro banco español está estudiando secundar al italiano Unicredit y cobrar a los clientes menos vinculados a partir de los 100.000 euros depositados sin apenas movimientos.

Otra idea que ha comenzado a analizar también alguna entidad financiera es comenzar a cobrar por operar en una sucursal. El argumento es que si se puede hacer toda o casi toda la operativa bancaria a través de la banca online, la oficina debe quedar casi en exclusiva para el asesoramiento o para la contratación de productos financieros. En ambos casos, habría que cobrar comisiones, siempre, reiteran expertos en la materia, que el cliente no sea un fiel usuario de la entidad en cuestión.

Para realizar otras funciones más habituales también desde la sucursal, la entidad impondría un listado de tarifas por estos servicios.

La banca ya rompió el techo de cristal cuando comenzó a cobrar a los no clientes por sacar efectivo de sus cajeros automáticos desde hace casi cuatro años. El cobro de estas tarifas, iniciadas en 2015 por CaixaBank al imponer el pago de 2 euros cada vez que una persona ajena al banco usase sus cajeros, se generalizó y tuvo que ser regulado por el Gobierno (Real Decreto-ley 11/2015, de 2 de octubre, para regular las comisiones por la retirada de efectivo en los cajeros automáticos).

Y lo que parecía un escándalo, al final se ha convertido en algo habitual. Eso sí, el cliente intenta siempre, y dentro de lo posible, extraer efectivo en un cajero de su entidad para evitar ser penalizado con una comisión.

Esta experiencia ha sido decisiva para que los bancos busquen nuevas vías para incrementar sus ingresos a través del cobro de comisiones, que compensen la presión que sufren sus márgenes como consecuencia de los tipos de interés negativos imperantes en Europa, y que se quedarán durante varios años.

De esta forma, la banca online mantendría su operativa gratuita, salvo ciertas operaciones más sofisticadas, como el trading.

Las entidades, a su vez, lograrían una migración mayor y más rápida de los clientes hacia la banca digital, explican los expertos en el sector. A lo que se sumaría, además, una mayor velocidad en la transformación del sector, que permitiría acelerar el ritmo de cierre de sucursales, y por lo tanto, aligerar los costes y mejorar la eficiencia.

Los bancos también intentan evitar lo que González-Bueno predijo, al reconocer que las fintech, y sobre todo las bigtech irrumpirán en el negocio más rentable para el sector financiero, el crédito al consumo.

Lo curioso es que el responsable del neobanco N26 en España, Francisco Sierra, mantiene que los clientes de la banca digital están dispuestos a pagar un precio por los servicios premium de estas firmas online. “Si se paga ya por tener una televisión a la carta, lo mismo que la música, por qué los clientes no se van a acostumbrar a pagar por tener un buen servicio en un banco”, asegura el directivo de una entidad financiera tradicional.

Mientras que el sector busca reinventarse (incluso varios han decidido vender artículos de consumo en sus oficinas), las quinielas sobre las fusiones siguen. Pese a todo, el elevado coste de capital que llevan consigo estas operaciones las hacen inviables en estos momentos, coinciden casi todos los bancos de inversión y responsables del sector. Aunque como aseguró el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, “son inevitables”.

En espera de estos procesos, las entidades seguirán analizando fórmulas para subir sus ingresos, como es el caso de las comisiones. El Banco de España y el BCE encuentran positivo que la banca cobre por los servicios que presta, como lo hacen otros sectores.

Habrá que esperar en qué queda todo esto de la reinvención de las entidades financieras. De momento, la competencia juega a favor del cliente, pero en contra del que esté menos vinculado, al que los bancos pretenden expulsar de sus oficinas con mayores comisiones. Al final, solo operaremos con una única entidad. 

Fuente: Cinco Días