Los polvos de talco podrían no aumentar el riesgo de padecer cáncer de ovario. Así lo revela un estudio realizado a más de 250.000 mujeres, entre las que había usuarias de polvos de talco u otros productos similares de higiene. Esta noticia podría repercutir positivamente sobre Johnson & Johnson (J&J), que se enfrenta a miles de demandas por los posibles efectos secundarios de sus productos

El estudio, promovido por el gobierno de EE UU y publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) este martes, es uno de los más amplios realizados hasta la fecha en busca de un posible mayor riesgo de desarrollar cáncer de aquellas mujeres que usaron este tipo de productos en sus genitales. No obstante, el ensayo tiene algunas limitaciones y no ha podido descartar por completo que los polvos de talco sean peligrosos en este sentido, ya que algunas conclusiones sugieren que hay un riesgo, aunque sea mínimo.

«En general, esto puede tranquilizar mucho a las mujeres», ha asegurado Dana Gossett, jefa de obstetricia y ginecología de la Universidad de California en San Francisco, coautora de un editorial que acompaña la nueva investigación. «Es poco probable que el uso de polvos genitales aumente significativamente el riesgo de cáncer de ovario».

Tras la publicación de este informe, las acciones de Johnson & Johnson se anotaron subidas, aunque el optimismo duró poco y pronto volvieron a terreno negativo. Y es que la multinacional estadounidense se enfrente a casi 17.000 demandas que culpan a sus productos de higiene personal, compuestos por polvos de talco y contaminados con asbesto, de haber causado cánceres de ovario y otras neoplasias malignas en las mujeres. Aunque esta investigación no pone fin al proceso judicial al que se enfrenta la empresa, podría ayudarle a reforzar su defensa de que la relación encontrada en otros estudios entre el cáncer de ovario y los polvos de talco es cuestionable.

«Otra investigación ha encontrado que no existe una asociación estadísticamente significativa entre el uso de talco para la higiene femenina y el cáncer de ovario», ha subrayado Kimberly Montagnino, portavoz de la empresa, en un comunicado.

Las demandas han perjudicado a las acciones de J&J ya que los inversores han tenido muy encuentra los miles de millones de dólares que se juega la compañía en los tribunales. 

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La última investigación realizada ha tomado datos de cuatro estudios epidemiológicos que tomaron muestras de alrededor de 250.000 mujeres durante más de una década. Finalmente, tan solo 2.168 desarrollaron cáncer de ovario.

Las mujeres de la muestra que notificaron que habían usado polvos de talco en sus genitales presentaron un riesgo un 8% superior de desarrollar un cáncer de ovario años después en comparación con las mujeres que afirmaron que nunca los habían usado. No obstante, esta diferencia es muy pequeña lo que significa que, según los estándares científicos, existe una posibilidad razonable de que la conclusión a la que se ha llegado haya sido casual.

Asimismo, los investigadores estudiaron con detalle las mujeres que habían usado durante largos periodos de tiempo o con mayor frecuencia estos productos y tampoco se demostró una evidencia de que había un elevado riesgo de padecer este tipo de cáncer.

«Encontramos una pequeño vínculo, pero no estadísticamente significativo», afirmó la autora principal, Katie O’Brien, epidemióloga del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental de Carolina del Norte. «Es bastante ambiguo».

Miles de casos

Un juez federal está valorando si las pruebas científicas que respaldan las miles de reclamaciones realizadas hasta ahora son legítimas, un decisión que tendrá numerosas consecuencias en la evolución de los casos. 

J&J ha mantenido que sus productos fabricados a base de polvos de talco no causan cáncer. Los abogados de la compañía han tratado de persuadir a los jurados de que los cánceres de las mujeres demandantes fueron causados por otros factores, incluidos problemas genéticos o relacionados con su estilo de vida. Por el momento, la compañía ha ganado ocho juicios y perdido cinco. 

Científicos y abogados de ambos partes han señalado que hay múltiples causas que pueden haber resultado en esta enfermedad. Algunos estudios han sugerido que el uso de este tipo de productos en los genitales puede causar tumores malignos, mientras que otros han señalado que su inhalación accidental podría producir mesotelioma canceroso.

Límites del estudio

Los estudios realizados con anterioridad y que habían encontrado vínculos entre los polvos de talco y el cáncer estaban condicionados al hecho de que a las mujeres se les preguntó los productos que habían usado solo cuando ya habían contraído la enfermedad, por lo que podrían haber sido más propensas a recordar haber usado estos productos que aquellas pacientes sanas a las que se les ha hecho un seguimiento.

La investigación realizada por JAMA elimina este problema, denominado sesgo de recuerdo, al estudiar a grupo de mujeres durante largos periodos de tiempo y preguntales, antes enfermar, si habían utilizado estos artículos, ha explicado Gossett. 

No obstante, esto no elimina las limitaciones de la investigación ya que los cuatro grupos analizados no se centraron desde un principio en el vínculo entre los polvos de talco y el cáncer de ovario y no se recopilaron datos sobre las marcas empleadas o los tipos de productos usados. Eso hace que sea imposible saber cuántas mujeres usaron que no contiene polvos de talco, como el polvo a base de almidón de maíz, lo que podría restar fiabilidad a las conclusiones. Asimismo, el estudio tampoco arroja luz sobre si alguno de los productos estaban contaminados con asbesto, sustancia a la que los abogados demandantes culpan de causar cáncer de ovario.

«No saben si usaron polvo con talco o si usaron almidón de maíz», ha asegurado David Egilman, profesor clínico de medicina familiar en la Universidad de Brown y experto relacionados los abogados que demandan a los fabricantes. Además, ha afirmado, que el uso de talco puede causar cáncer de ovario por inhalación a través de los pulmones, un tipo de exposición que no se abordó en este estudio.

En general, «no son grandes datos», ha admitido O’Brien, la autora del estudio. Pero dado lo difícil que es estudiar tumores raros como el cáncer de ovario, pueden ser los datos más detallados que los investigadores han obtenido en el corto plazo. «Es el estudio más grande y probablemente lo será por mucho tiempo», dijo.

Fuente: Cinco Días