La transformación digital debería ser ya una asignatura superada por cualquier organización. Los efectos y consecuencias de esta revolución son otra historia, al igual que los procesos y diversas trayectorias que las empresas están siguiendo para adaptarse a este entorno prácticamente universal. “Si no has iniciado la digitalización de tu empresa, ya vas tarde”, afirmó Humberto Matas, director general de Designit Global durante una mesa redonda con la que se inauguró el nuevo estudio de Designit en el centro de Madrid, tras 19 años operando en esta ciudad y empleando el diseño estratégico como vehículo para no quedarse atrás en este nuevo contexto. “La transformación es la nueva normalidad. Se trata de cerrar la distancia existente entre usuarios, tecnología y negocio”, aseguró Paula Otero, directora ejecutiva de Designit en España.

Sin duda, el diseño no es solamente estética, ya que esta disciplina ayuda a entender cuáles son los problemas a los que se enfrentan las personas, conceptualizar soluciones para esos problemas y materializarlos como productos digitales y físicos, servicios, negocios o ecosistemas. El Banco Santander, Inditex y ThyssenKrupp son algunos de los clientes con los que Designit ha trabajado mano a mano en sus procesos de transformación. Evidentemente, sencillo no sería el adjetivo para describir un proceso transversal y plagado de incertidumbres. En palabras de Margarita Barrera, directora global de diseño de BBVA, el éxito vendrá con un diseño que conecte el negocio con la tecnología. “Para transformarse de verdad, hay que mezclar a todos los departamentos para movilizar a la organización en su conjunto”, añadió.

Aun con las dificultades que surgen cuando buscamos introducir un cambio para poner de acuerdo a todos los trabajadores, empezando por la alta dirección, el diseño estratégico nos ayuda a plantear las preguntas correctas y a dirigir el esfuerzo de las organizaciones en una implementación y adopción de herramientas digitales alejadas de la superficialidad y el capricho pasajero. Así es como al menos lo entiende Enrique Fernández Puertas, director de digitalización y arquitectura de Repsol. Tal y como describió, el escepticismo no encaja en esta nueva era, por mucho que algunos crean que las consecuencias están controladas. “Las compañías han visto que la tecnología hay que tomársela en serio. Ha de vincularse directamente con los negocios”, precisó.

El diseño estratégico ayuda a los clientes a detectar, entender y prepararse para la próxima transformación. Ante un reto tan mayúsculo, Designit insiste en colocar a las personas en el centro de todo el proceso. “Es la mejor aproximación para detectar espacios de mejora, optimizar los recursos de las compañías y garantizar la sostenibilidad de los negocios”, apelan desde la empresa. Barrera apostilló que todo esto de la transformación y la estrategia va más allá de lo digital. “Es un cambio de mentalidad y cultura corporativa”, resumió mientras sostenía que el entorno económico en España está lo suficientemente maduro como para tomar decisiones sobre esta realidad suficientemente rigurosas.

La búsqueda del talento

En esta revolución tecnológica, si hay algo que está resultando un bien escaso, es el talento humano. Su búsqueda, captación y retención es un rompecabezas para cualquier empresa y no solo en los departamentos de recursos humanos. Debido a que la transformación ha alumbrado nuevas formas de trabajo, nuevas relaciones laborales y nuevas capacidades, cuesta encontrar profesionales adecuados para los roles demandados. Este escenario, compartido entre la gran mayoría de compañías, solo puede resolverse de tres maneras, según las palabras de Fernández Puertas; “O lo compras de otras organizaciones; lo construyes con formación continua; o lo alquilas a otras firmas especializadas”, concluyó. “Ahora no importa el desconocimiento, sino ayudar a validar y refutar hipótesis sobre la digitalización”, matizó segundos después.

Liderar el cambio resulta complejo. Nadie dispone de un decálogo concreto con el que abordar este contexto. Pese a que el diseño puede elevar la voz sobre el resto, la coordinación debe abrirse camino ante toda la organización. “Los grupos son cada vez más amplios y diversos por lo que encontrar un líder óptimo es un reto intrínseco a la transformación”, apuntó Matas. Con sus ventajas e inconvenientes, la transformación marca un tempo al que conviene acompasarse; y el diseño estratégico se ha convertido en una herramienta fundamental para abordar una revolución que no pretende detenerse

Fuente: Cinco Días