Banco Santander ha iniciado hoy negociaciones  con los representantes de los sindicatos para definir el plan de integración  de plantillas de Santander y Popular, después de que la entidad pilotada por Ana Botín adquiriese la otra por un euro en junio. El banco no facilita cifras de afectados, pero afirma en una nota de prensa que «actuará bajo el criterio de  meritocracia».

La entidad recuerda que la operación se realiza para aprovechar sinergias y «mejorar la eficiencia del negocio combinado». Santander asegura que  hará «un esfuerzo especial para que las salidas que se produzcan» se  realicen «en buenas condiciones, de acuerdo con los representantes de  los trabajadores y aprovechando al máximo la movilidad interna hacia  otras unidades del Grupo», explica la nota. Anuncia que contratará a una empresa de  recolocación, que en anteriores procesos facilitó ocupación al 80% de quienes quisieron seguir trabajando.

Según la entidad, la integración de Banco Santander y Banco Popular  reforzará significativamente la franquicia del grupo en España, donde  la entidad resultante es líder en créditos y depósitos, con 17 millones  de clientes y una cuota de negocio en pymes del 25%. El plan del banco comprador está en integrar las plantillas de las dos entidades tanto de los servicios centrales y unidades de apoyo como del centro corporativo.

Asimismo, Santander agrega que desde la adquisición en junio, ha saneado el balance de Banco Popular, ha reducido su riesgo inmobiliario y ha lanzado una acción comercial para recuperar la confianza de los clientes y accionistas cuya inversión se vio afectada por la resolución de las autoridades europeas.

Fuente: Cinco Días