Una vistosa etiqueta azul, amarilla y rosa en forma de tablero sobre un fondo negro pretende, con la ayuda del móvil, convertirse en una señal de acceso universal en las paradas de autobuses, estaciones de metro, centros comerciales, museos, hospitales… Es una guía útil y sencilla que facilita la movilidad de las personas con discapacidad visual –unos 60.000 individuos padecen ceguera en España y 900.000 sufren baja visión–.

La firma murciana Neosistec y la Universidad de Alicante, a través del Mobile Vision Research Laboratory (especializado en visión por computadora para robots), han desarrollado una novedosa tecnología, NaviLens, que imita la capacidad de visión del ojo humano, explica Javier Pita, fundador de esta spin-off público-privada.

La ‘spin-off’ público-privada factura un millón de euros

Este marcador digital, basado en códigos Bidi (sistema cerrado), cuenta con un potente algoritmo de visión artificial que, una vez detectado por la cámara del móvil o cualquier dispositivo que la tenga, locuta la información de los carteles al usuario, añade. Es decir, ayuda al individuo en su desplazamiento, indicándole direcciones y distancias.

Bondades

Además, a diferencia de los códigos QR, pueden captarse con el sujeto en movimiento, no requiere enfoque. De ahí que el móvil puede llevarse colgado en el cuello o en el bolsillo de la camisa, no necesariamente en la mano, para una mayor comodidad; aunque no es capaz de hacerlo aún desde el bolso. Otra ventaja: “Se lee en 0,03 segundos, a 12 veces mayor distancia que el QR, con un límite de 12 metros, y a un ángulo de visualización de hasta 160 grados; la persona no tiene que estar de frente, se puede leer con mucha inclinación”, apunta.

Esta tecnología, una aplicación que se descarga de forma gratuita, ganadora en 2019 de los Premios Fundación Mapfre a la Innovación Social en la categoría de movilidad y seguridad vial, funciona en las 160 estaciones del metro de Barcelona –primer lugar de implantación– y en 2.400 paradas de autobuses; en el Museo Teatro Romano de Cartagena, en el Museo Arqueológico de Murcia, así como en el tranvía y en sus paradas de autobuses.

La etiqueta en una de las vías de embarque de Puerta de Atocha, en Madrid. La etiqueta en una de las vías de embarque de Puerta de Atocha, en Madrid.

Hace un año se colocó en la concurrida estación neoyorquina de Jay Street y en Madrid está en pruebas en la sala de embarque de Puerta de Atocha y en la estación de Cercanías de Soto de Henares tras un acuerdo con Adif y Renfe.

Pero también está disponible para el turista. Para ello cuentan con la app NaviLens Go, que traduce a 24 idiomas y orienta a los pasajeros en los aeropuertos mediante un sistema de flechas personalizado. “Puedes tener una discapacidad cognitiva transitoria al no saber una lengua”, defiende Pita.

Proyectos futuros

“Estamos en conversaciones con diferentes metros en España, EE UU, Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia, Japón y Australia”. Nos hemos fijado como primer objetivo el tránsito y, el segundo, los museos, tanto para invidentes como visitantes sin discapacidad”, comenta. Y miran ya a la logística y el comercio, áreas en las que creen será una revolución.

De hecho, la empresa obtuvo recientemente un premio de DHL. “Su aplicación es tan amplia que se está adaptando para innovar en estos dos sectores. Como se lee a gran distancia y velocidad, simplifica la labor de inventario y la organización e identificación de paquetes”, avanza.

Está disponible también en museos, para turistas y estudian entrar en logística

La spin-off de Neosistec –centrada en innovación y desarrollo de software desde 2005– y la Universidad de Alicante tiene 15 empleados y factura un millón de euros, tras un proceso de investigación que comenzó en 2012 y duró seis años, con una inversión cercana a tres millones de euros (la mayor parte –90%– aportada por la empresa y el resto, por el Instituto de Fomento de la Región de Murcia).

Sus perspectivas de crecimiento en los próximos años son de triple dígito, prevé el CEO de la firma, debido a la “gran demanda” que está teniendo la solución. “Queremos que esta señalética sea universal, que pueda implantarse en todos los lugares por su sencillez”, declara.

Para colegios y hogares

Imagen de lectura del código a través de la cámara del móvil en Jay Street. Imagen de lectura del código a través de la cámara del móvil en Jay Street.

Acción social. Tras las peticiones de colegios de Sudamérica y EE UU, cuenta Javier Pita, CEO de Neosistec, la empresa decidió crear un kit gratuito para centros educativos –en los demás casos, el coste lo asume la compañía que instala el marcador–. “Hemos lanzado una serie de etiquetas (clase de matemáticas, de música, despacho del director…), que se pueden descargar en la web de NaviLens, con indicaciones para los alumnos con discapacidad visual; estamos comprometidos con esta causa”.

Personalización. También ofrece códigos de uso personal sin coste para identificar documentos, alimentos u objetos en el hogar.

Fuente: Cinco Días