La cadena hotelera española Meliá, una de las empresas que podría estar más afectada por las demandas que se deriven de la activación del título III de la ley Helms-Burton en Cuba, defiende que su actividad en la isla se limita a la de ser «meros gestores hoteleros», al no ser propietario de «bienes o participaciones de bienes que pudieran ser objeto de potencial reclamación tras su expropiación en la década de 1960″,

El grupo explica en un comunicado que opera «legítimamente» en Cuba y en otros 44 países, «habiendo realizado una gestión impecable, profesional y responsable desde hace 30 años en el país, un destino excepcional que debe seguir abierto al turismo internacional». La compañía lamenta la inseguridad jurídica creada por el anuncio realizado ayer por el gobierno estadounidense, que confirmó la activación por primera vez en la historia del título III de la ley Helms-Burton, que permitirá denunciar ante tribunales estadounidenses a empresas que operen en Cuba en propiedades expropiadas por el castrismo, algo que entrará en vigor de forma efectiva el 2 de mayo. «Meliá continúa operando con plena normalidad en Cuba, no representando el anuncio  ninguna alteración sustancial de nuestra actividad».

Para ser objeto de denuncia ante los tribunales estadounidenses, las empresas demandadas deben estar en una «lista negra» del gobierno estadounidense en la que, en la actualidad, figuran  205 entidades. Una de ellas es Gaviota, el grupo de turismo del Ejecutivo Cubano, que posee 84 hoteles en Cuba en régimen de propiedad y cuya gestión cede a operadores extranjeros. Meliá explota seis de esos hoteles.

«Agradecemos el firme apoyo y la reacción promovida por el Gobierno de España y la Comisión Europea a las empresas extranjeras afectadas por una ley que se considera extraterritorial», continúa el comunicado. Como publicó CincoDías, Meliá, al igual que Iberostar, ya han contratado los servicios de varios despachos de abogados para preparar su defensa ante las posibles demandas.

Fuente: Cinco Días