El gigante español de los hemoderivados ha puesto orden en su pasivo en un tiempo récord. El pasado 28 de octubre Grifols anunció una refinanciación por 5.300 millones de euros de sus dos tramos de deuda. Es la mayor operación de este tipo en una empresa sin grado de inversión en Europa ejecutada en 2019, según fuentes financieras. Las condiciones de la operación, liderada por Bank of America y en la que también han participado BNP Paribas, HSBC, BBVA y JPMorgan, están fijadas y han sido un éxito. Se rebaja el precio, se amplía el plazo medio de la deuda de Grifols de cuatro a ocho años y se flexibilizan las restricciones.

Grifols ha sacado partido de la excepcional situación del mercado, con los tipos de interés por los suelos en la zona euro y en pleno descenso en Estados Unidos, al lograr una financiación en mejores condiciones de las esperadas. El vencimiento medio de su deuda pasa de cuatro a año años y rebaja su precio.

La misión era eliminar el tramo de préstamo A (Loan Term A o LTA, en la jerga), en el que participaban 50 entidades financieras y que tenía restrictivas condiciones en cuanto a endeudamiento adicional (covenants), por 3.000 millones de dólares. Y así ha sido. La compañía emitirá para sustituirlo 1.850 millones de dólares (unos 1.675 millones de euros) en bonos a cinco años al 1,625% (905 millones) y a ocho años al 2,250% (770 millones).

Hasta ahora, Grifols pagaba por estos 3.000 millones que serán amortizados bastante más: el líbor más 175 puntos básicos y su vencimiento estaba en 2025. Fue en 2017, tras la compra de la estadounidense Hoologic por 1.750 millones, cuando nació la hasta el momento estructura de pasivo del gigante mundial de los hemoderivados.

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Hace poco más de dos también firmó un préstamo B (Loan Term B o TLB). La diferencia con el A es que participan inversores institucionales – fondos de deuda, pensiones, aseguradoras y reaseguradoras– y tiene unas restricciones más laxas, por igual importe que el TLA (3.000 millones) hasta 2023 a un precio del líbor más 225 puntos básicos.

Ese tramo B se ha transformado. De entrada, el tamaño ha sido menor del programado, debido a que se ha ampliado el importe de los bonos, desde los 1.250 millones de dólares planteados a finales del mes pasado a los 1.850 millones que finalmente se emitirán, después de que los bancos hayan sondeado el mercado y hayan llegado a la conclusión de que es la opción más rentable –para la compañía– por su buen precio y su óptima duración. Así, el tramo B, con un importe previsto inicialmente de 4.600 millones de dólares (unos 4.160 millones de euros), se quedará en 4.000 millones de dólares (3.616 millones de euros).

Dentro del préstamo B hay dos partes. La primera, a ocho años, un plazo excepcionalmente largo para este tipo de préstamos, por 2.500 millones de dólares (2.260 millones de euros) que pagará el líbor más 200 puntos básicos, lo que supone un abaratamiento frente al precio planteado hace dos semanas (se venderá al 99,75% del nominal frente al rango propuesto del 99,25% al 99,5%). La segunda parte, al mismo plazo pero en euros (por 1.360 millones de euros, que en dólares son 1.500 millones), se colocará al euríbor más 225 puntos básicos cuando inicialmente el diferencial llegaba a 250 puntos básicos. Se emitirá al 99,75% del nominal frente al 99,5% esperado, lo que implica también una rebaja de precio, puesto que a vencimiento Grifols devolverá el 100%. Todos los tramos han tenido sobredemanda y los inversores están en la fase de ser elegidos.

La guinda del pastel es la línea de crédito (revolving credit facility o RCF), que se ha ampliado a 500 millones de dólares desde los 300 millones y ampliará su vencimiento de tres a seis años. En este crédito participan 10 entidades y de momento todo el importe disponible para Grifols. Esta parte de la nueva estructura de financiación, que supone un colchón de liquidez para la compañía, es muy valorada por las agencias de calificación. Standard & Poor’s le asigna una nota de BB, dos escalones inferiores al grado de inversión, y Moody’s, de Ba3, tres niveles por debajo.

En 2017, la compañía catalana emitió bonos por 1.000 millones de dólares, un tipo de deuda que cotiza actualmente en Irlanda, y que seguirán vigentes. Los nuevos bonos, sin embargo no cotizarán, utilizarán el formato senior secured, no cotizarán y estarán emitidos en euros.

Grifols concluye con esta operación, a falta de que se reparta entre los distintos inversores la nueva refinanciación, un hito clave en su historia. La operación se anunció el 28 de octubre tras el cierre del mercado y al día siguiente publicó sus resultados hasta septiembre. La acción cotiza en entorno de máximos históricos.

Fuente: Cinco Días