Ebro Foods tuvo en el ejercicio 2019 «un buen año», según el balance que hacen desde la propia compañía. Las ventas de la compañía de alimentación, especializada en los negocios de arroz y pasta, crecieron un 7,6% hasta los 2.813 millones de euros, divisando más cerca la barrera de los 3.000 millones. Los ingresos generados en España fueron de 180,3 millones, apenas el 6% de la cifra total, y una mejora del 10% en comparación con 2018.

El grupo, participado en un 10% por la SEPI, ha informado además que ha iniciado «los contactos oportunos» con potenciales interesados en adquirir el negocio de pasta que desarrolla en Norteamérica con la finalidad de valorar su venta.

El presidente de la compañía, Antonio Hernández Callejas, ya planteó en la última junta de accionistas una revisión de su negocio en EE UU, foco de algunos de los principales problemas que sufrió durante el ejercicio 2018. “Hemos incurrido en ciertos errores a la hora de planificar la producción, y también que la forma de organización de la producción de nuestras plantas de Freeport y Memphis no era la adecuada”, dijo Hernández Callejas, aunque aquellos obstáculos fueron, principalmente, en su negocio arrocero. 

Sobre el negocio concreto de la pasta, del que ahora estudia su venta, este dijo que “además de que es un mercado que no crece, alguno de los grandes retailers están disminuyendo el espacio destinado a pasta en el lineal, favoreciendo su propia marca blanca. Este año nuestras ventas de marca de distribuidor han carecido de la rentabilidad de otros años y nos estamos replanteando nuestro posicionamiento”, anticipó entonces. Unas afirmaciones que han despertado el interés de compañías del sector por esta unidad de negocio. Desde Ebro Foods no se marcan plazos para una posible venta ni se está manejando de manera proactiva.

Evolución del negocio

El incremento de las ventas de 2019, sin embargo, no sirvió para mejorar de forma significativa las ganancias que registró en 2018. La compañía que preside Antonio Hernández Callejas tuvo un beneficio neto de 141,7 millones de euros, un incremento de apenas el 0,1%. La empresa lo explica por los costes de reestructuración acometidos durante el ejercicio, principalmente en su planta de Freeport (EE UU), además de por las inversiones acometidas. Entre ellas destacan la compra en septiembre de la firma británica Tilda por 293 millones de euros.

Esta y otras operaciones han conllevado un incremento considerable de la deuda neta, que roza los 1.000 millones de euros (999,8), un 42% más que al cierre de 2019. La empresa lo achaca, además de la compra de Tilda, a inversiones de capital por 149 millones y a la aplicación de la norma contable de arrendamientos NIIF 16, que obligó a la empresa a capitalizar 90 millones.

Por áreas de negocio, la venta de arroz generó unos ingresos de 1.566 millones de euros, el 55% de la facturación total. La empresa reseña un incremento de los precios de las materias primas «como consecuencia de la escasa cosecha en EE UU, los problemas de salinidad en España, la sequía en Tailandia y los aranceles a Myanmar y Camboya», además de la vuelta a la rentabilidad  en su negocio estadounidense por la recuperación de la productividad en sus fábricas de Freeport y Memphis. En España, la empresa destaca las ventas de Brillante, que crecieron a doble dígito.

En cuanto a la pasta, esta generó una cifra de ventas de 1.312 millones, un 3,6% más. «Las cosechas, salvo en España y Francia, han sido malas en todas las zonas productoras, lo que ha provocado una importante subida de precios durante el segundo semestre», ha reseñado la empresa.

Fuente: Cinco Días